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martes, 1 de marzo de 2011

Osho, reflexiones...


Mira sólo a los animales, los pájaros,
nadie está preocupado,
nadie está triste ni frustrado.
No ves un búfalo con ataques de ira.
Está perfectamente a gusto masticando el pasto,
igual que todos los días…
¡Parece casi un iluminado!
No tiene tensiones,
está en una tremenda armonía con la naturaleza, consigo mismo y con
todo tal como es.
Los búfalos no hacen partidos
para revolucionar el mundo;
para convertir a los búfalos en súper búfalos;
para hacer a los búfalos religiosos y virtuosos.
Ningún animal está interesado en las ideas humanas.
Y todos ellos deben estar riendo.
¿Qué es lo que te ha sucedido?
¿Por qué no puedes ser simplemente tú mismo cómo eres?
¿Cuál es la necesidad de ser otro?
Así es que lo primero es
la aceptación de ti mismo.
En lugar de juzgarte,
empieza a celebrarte con todas tus imperfecciones,
tus fragilidades, errores, fallas.
No te pidas ser perfecto.
Eso es simplemente pedir lo imposible
que te hará sentir frustrado.
Después de todo, eres un ser humano.

sábado, 13 de febrero de 2010

Osho habla del amor...


1.-El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del amor que el momento llega.

Un hombre sin amor nunca conocerá qué música ha estado llevando dentro de su corazón. Es sólo a través del amor que la música comienza a tomar vida, se despierta y deja de ser un potencial para convertirse en realidad.

2.-Preguntas: "¿Qué es amor?" Es una profunda necesidad de ser uno con el todo, una profunda necesidad de disolver en una unidad el tú y el yo. El amor es así porque estamos separados de nuestra propia fuente. De esa separación surge el deseo de volver al Todo y de unificarse con El. "

3.-Tu ego se ha convertido en una barrera entre tú y tu tierra: el Todo. El hombre se asfixia, no puede respirar, ha perdido sus raíces. Ya no es alimentado. El amor es un deseo de nutrición; el amor es enraizarse en la existencia .

4.-El amor en uno mismo es valioso: no tiene ningún propósito, no tiene ningún fin.

Tiene una inmensa significación; una gran alegría; un éxtasis en sí mismo, pero estos no son fines. El amor no es un negocio donde importan los propósitos, las metas. Siempre hay una cierta locura en el amor.... El amor no tiene razón alguna. Simplemente puedes decir : "No sé . Todo lo que sé es que amar es experimentar el espacio más hermosos dentro de uno mismo." Pero eso no es un propósito. Ese espacio no es mental. Ese espacio no puede ser convertido en una comodidad. Este espacie es como un capullo de rosa con una gota de rocío sobre sí brillando como una perla. Y con la primera brisa de la mañana y al sol, el capullo está bailando.

El amor es la danza de tu vida.

5.- Amor es el encuentro, el encuentro orgásmico de la vida y la muerte .... Para alcanzarlo, hay cuatro pasos que deben recordarse.

El primero: estar aquí y ahora, porque el amor sólo es posible en el "aquí-ahora". No puedes amar en el pasado.

El segundo paso hacia el amor es: aprende a transformar tus venenos en miel...

El tercer paso hacia el amor es compartir tus cosas positivas, compartir tu vida, compartir todo lo que tengas. Todo lo bello que tengas, no lo escondas.

Y la cuarta: sé la nada. Una vez que comienzas a pensar que eres alguien, te estancas. Entonces el amor no fluye. El amor sólo fluye de alguien que no es nadie. El amor mora sólo en la nada.

Cuando estás vacío, hay amor.

Cuando estás lleno de ego, el amor desaparece.

El amor y el ego no pueden converger.

5.-Es muy fácil amar a la gente en lo abstracto, el verdadero problema surge en lo concreto. Y recuérdalo, si no amas a los seres humanos concretos, reales, seres humanos, todo tu amor por los árboles y los pájaros es falso, pura habladuría.

6.-El amor es una flor muy frágil. Tiene que ser protegido, tiene que ser reforzado, tiene que ser regado; sólo entonces se fortalece.

7.-Ama como algo natural, tal y como respiras. Y cuando ames a alguien, no empieces a exigir; si no desde el principio mismo estarás cerrando las puertas. No tengas ninguna expectativa. Si algo aparece en tu camino, siente gratitud. Si nada viene, no es necesario que venga, no lo necesitas, no puedes mantener esa expectativa. 8.- El amor no es un negocio, así que deja de tratarlo como tal. Sino, malograrás tu vida, el amor y todo lo que hay de hermoso en ello, porque todo lo que es bello no es en absoluto negociable. El negocio es la cosa más fea del mundo, un mal necesario. Pero la existencia no sabe acerca de negocios. Los árboles florecen, no es un negocio; las estrellas brillan, no es un negocio y no tienes que pagar por ello y nadie te exige nada. Un pájaro viene y se posa en tu puerta, te canta una canción y no te pide un certificado o algo así. Ha cantado su canción y luego, muy contento se va volando, sin dejar huellas. Así es como el amor crece. Da y no esperes a ver cuánto puedes conseguir.

9.-Conviértete en un individuo, eso es lo primero. Lo segundo: no esperes perfección, no pidas y no exijas. Ama a la gente común. No hay nada de malo en la gente común. La gente común es extraordinaria ¡Cada ser humano es tan único!

Ten respeto por ese ser único.

Tercero: da y da sin ninguna condición, y sabrás qué es el amor. No lo puedo definir. Puedo enseñarte la forma en que crece. Te puedo enseñar cómo plantar un rosal, cómo regarlo, cómo fertilizarlo, cómo protegerlo. Luego un día, inesperadamente, aparece la rosa, y tu casa se llena de fragancia. Así es como ocurre el amor.

10.-La palabra "amor" puede tener dos significados absolutamente diferentes; no sólo diferentes, sino diametralmente opuestos. Un significado, es el amor como relación de pareja; el otro es el amor como un estado del ser.

En el momento en que el amor se vuelve una relación de pareja, se convierte en esclavitud, porque hay expectativas, hay exigencias y hay frustraciones, y un esfuerzo de ambos lados para dominar. Se convierte en una lucha por el poder....

.... el amor como un estado del ser es una palabra totalmente diferente. Significa que tú simplemente amas; no estás estableciendo una relación de pareja. Tu amor es como la fragancia de una flor. No crea una relación; no te pide que seas de una forma determinada, que te comportes de cierta manera, que actúes de cierta forma. No exige nada. Simplemente comparte. Y en este compartir, tampoco existe el deseo de recibir una recompensa. El mismo compartir es la recompensa.

Cuando el amor se convierte para ti en una fragancia, tiene una tremenda belleza y posee algo que está muy por encima de la mal llamada humanidad. Tiene algo de divino.

12.- Quiero que sepas que el amor llega de improviso. No como una consecuencia de algún esfuerzo de tu parte, sino como un regalo de la naturaleza. En ese momento no lo hubieras aceptado si hubieses estado preocupado porque algún día, de pronto, pudiera terminar. Así como viene se va.

Pero no hay necesidad de preocuparse, porque si una flor se ha desvanecido, otras flores llegarán. Las flores siempre seguirán naciendo, pero no te aferres a una flor, de lo contrario, pronto te encontrarás aferrado a una flor muerta. Y esa es la realidad: la gente se aferra a un amor muerto, que alguna vez estuvo vivo.

13.- Si tienes algo, algo que te proporciona alegría, paz, éxtasis, compártelo. Y recuerda que cuando compartes hay un motivo. No te estoy diciendo que por compartir llegarás al cielo. No te estoy dando meta alguna.

Te estoy diciendo, que con sólo compartir estarás tremendamente satisfecho. En el compartir mismo está la satisfacción, no hay ninguna meta; no está orientado hacia ningún fin. Es un fin en sí mismo.

14.-Cuando no tienes amor, le pides al otro que te lo dé. Eres un mendigo. Y el otro te está pidiendo que se lo des a él o a ella. Ahora bien, dos mendigos extendiendo sus manos uno al otro y ambos con la esperanza de que el otro lo tenga... Naturalmente ambos se sienten derrotados y ambos se sienten engañados.

Esta es la paradoja: aquellos que se enamoran no tienen amor, por eso se enamoran. Y porque no tienen amor, no pueden darlo. Y algo más : una persona inmadura sólo se enamora de otra persona inmadura, porque sólo ellas pueden comprender el lenguaje de la otra. Una persona madura ama a una persona madura. Una persona inmadura ama a una persona inmadura.

El problema básico del amor es madurar primero, entonces encontrarás una pareja madura; entonces la gente inmadura no te atraerá para nada. Es sencillamente así.

15.- ...cuando dos personas maduras están enamoradas, ocurre una de las más grandes paradojas de la vida, uno de los fenómenos más bellos: están juntos y sin embargo tremendamente solos; están tan unidos que casi son uno. Pero su unión no destruye su individualidad, de hecho, la realza: se vuelven más individuos. Dos personas maduras enamoradas se ayudan mutuamente a ser más libres.

16.- Yo te amo. No puedo evitarlo. No es cuestión de que pueda amarte o no, simplemente te amo. Si no estuvieses aquí, este auditorio estaría lleno de mi amor, no habría ninguna diferencia. Estos árboles todavía recibirían mi amor, estos pájaros lo seguirían recibiendo. E incluso si todos los árboles y los pájaros desaparecieran, eso no haría ninguna diferencia: el amor seguiría fluyendo. El amor es, así que el amor fluye.

17.- Así como la luz rodea a la llama, el amor te rodea. Tú eres amoroso, eres amor.

Entonces tiene eternidad. No está dirigido a nadie. Cualquiera que se acerque beberá de él. Cualquiera que se acerque a ti estará encantado con él, enriquecido por él. Un árbol, una roca, una persona, un animal, no importa. Incluso si estás sentado, solo... Buda, solo, sentado bajo su árbol está irradiando amor. El amor está constantemente lloviendo a su alrededor. Eso es eterno y ése es el verdadero anhelo del corazón.

Osho, "Vida, Amor, Risa"(www.oshogulaab.com)

martes, 3 de noviembre de 2009

Un ejercicio de meditacion de Osho, y si lo intentamos???



Cuando te levantes por la mañana, lo primero que has de hacer es imaginarte tremendamente feliz.

Sal de la cama con un excelente estado de humor, radiante, expectante, burbujeante, como si algo perfecto, algo de un valor infinito fuera a sucederte hoy.

Sal de la cama con un estado de ánimo muy positivo y esperanzador, con el sentimiento de que éste no será un día corriente: algo excepcional, extraordinario, te está esperando.Algo te sucederá.

Durante el día, trata de recordarlo una y otra vez.

Al cabo de siete días, descubrirás que tu comportamiento, tu forma de ser, tu vibración, ha cambiado.

Cuando por la noche te acuestes, imagínate que estás cayendo en las manos divinas, como si Dios te sostuviera, como si cayeras, si te durmieras, en su regazo.Simplemente visualízalo y duérmete.

Has de continuar imaginándotelo mientras dejas que el sueño se te acerque, de forma que la imaginación entre en el sueño, se solape.

No te imagines nada negativo, porque si la gente comienza a imaginar cosas negativas, suceden. Si piensas que vas a estar enfermo, enfermarás.

Si piensas que alguien se comportará con rudeza contigo, sucederá.

Tu imaginación creará la situación.
Si aparece alguna idea negativa, transfórmala de inmediato en un pensamiento positivo.

Dile no.

Déjala inmediatamente; tírala.

Al cabo de una semana empezarás a sentirte muy feliz - sin ninguna razón especial.


Osho

domingo, 3 de mayo de 2009

El recordar, Osho (fragmento)


.El “recordar” es la cosa más difícil, porque estamos dormidos. ¡Estamos profundamente dormidos! Caminamos dormidos, hablamos dormidos, nos movemos, vivimos, amamos, lo hacemos todo estando dormidos, en un profundo sonambulismo. Una hipnosis profunda y natural. Por eso es por lo que hay tanta confusión y tanto conflicto, tanta violencia y tanta guerra. Es realmente un milagro cómo la raza humana ha sobrevivido. ¡Tan dormidos, y aún así nos las ingeniamos!
Pero estamos dormidos. Nuestro comportamiento no es un comportamiento al que podamos denominar alerta, atento, consciente. No lo estamos. Ni por un solo instante podemos ser conscientes de nosotros mismos. Pruébalo y siente cuán profundamente dormido estás. Si no me puedo recordar durante un solo minuto, durante sesenta segundos, ¡cuán dormido debo de estar!
Dos o tres segundos y el sueño se hace presente y dejo de estar ahí, ya me he ido. La consciencia ha sido abandonada, la inconsciencia ha entrado. Surge una densa oscuridad y, de nuevo, recuerdo que estaba intentando permanecer consciente.
P.D. Ouspensky estaba trabajando junto a Gurdjieff en este método de “recuerdo de sí”. La primera vez que se encontró con Gurdjieff le dijo, “¿Qué quiere decir con “recuerdo de sí?”. Yo me acuerdo de mí mismo. Soy P.D. Ouspensky”.
Gurdjieff le dijo, “Cierra tus ojos y recuerda que eres P.D. Ouspensky, y cuando te olvides, dímelo. ¡Se honesto!”.
Pasaron sólo dos o tres segundos y Ouspensky abrió los ojos y dijo, “He empezado a soñar. Olvidé que era P.D. Ouspensky. Lo he intentado tres o cuatro veces. Me he dicho a mí mismo, “Soy P.D. Ouspensky, soy P.D. Ouspensky, soy P.D. Ouspensky”, y entonces un ensueño se presentó y deje de ser consciente”.
A lo que Gurdjieff replicó. “El que tú sepas que eres P.D. Ouspensky, no es recuerdo de sí. En primer lugar no eres Ouspensky, y en segundo lugar esto no es recordarse. Cuando el recordarse se dé, tú serás el primero en negar que eres P.D. Ouspensky”.
Durante tres meses Ouspensky lo intentó con toda su alma, a fondo. Cuanto más lo intentas más te das cuenta de lo duro que es. Cuanto más lo intentas más empiezas a sentir que “He estado dormido toda mi vida”. Es una consciencia mecánica la que poseemos. Podemos funcionar con ella, hacer lo rutinario, pero nunca podemos profundizar. Durante tres meses, cuando lo intentó e intentó y se hizo consciente, surgió un nuevo pilar de consciencia. Cuando pudo sentir y permanecer consciente de forma permanente, Gurdjieff le pidió que fuera con él y saliera a la calle. Y Ouspensky dijo, “Por primera vez, en las calles de una gran ciudad, me di cuenta de que todo el mundo está dormido, de que todo el mundo se mueve en sueños. Pero yo había circulado por las mismas calles y nunca había sido consciente de ello. Y vi que todo el mundo estaba dormido, sólo que con los ojos abiertos”. Se asustó tanto que tuvo que decirle a su Maestro, “No puedo seguir, tengo que regresar. Todos están tan dormidos que puede ocurrir cualquier cosa. No puedo seguir”.
Siéntate junto a la calle y mira los ojos de la gente moverse. Te darás cuenta de que todos están encerrados en sí mismos. Nadie se da cuenta de lo que sucede a su alrededor. Alguno habla consigo mismo, algún otro mueve sus manos, haciendo gestos, puede que esté sumergido en algún sueño. Los labios se mueven, todos hablan por dentro; nadie es consciente de lo que sucede a su alrededor. Todos se mueven como autómatas. Van a sus casas, no necesitan ni recordar siquiera dónde están; se mueven automáticamente. Sus piernas se mueven, sus manos dirigen la dirección de sus automóviles, llegan a sus casas, pero todo el proceso en sí es sólo un sueño, una rutina mecánica. Los carriles están ahí y ellos lo único que hacen es circular por esos carriles. Por eso es por lo que siempre estamos temerosos de lo nuevo, porque entonces tenemos que crear nuevos carriles. Estamos asustados de lo nuevo porque con lo nuevo la rutina no funciona, y durante cierto tiempo debemos de estar alerta. Estamos siempre encajonados en nuestras fijas rutinas y estamos, en cierto modo, muertos. Una persona que duerme, en realidad está muerta. No se puede decir que esté viva.
Sólo por unos instantes, por unos breves momentos en toda la vida, nos volvemos conscientes, y esos momentos se dan o bien en profundos momentos de amor, que son escasos… Sucede tan sólo a unos pocos, a muy pocos. Y cuando sucede, todos sienten que este hombre se ha vuelto loco, porque se vuelve diferente por completo pues comienza a ver las cosas de un color distinto, con una música diferente, con una luz distinta. Empieza a mirar a su alrededor y contempla un mundo diferente. Desde luego, para nosotros se ha vuelto loco, por tanto podemos perdonarle porque “está loco”. Está en “un sueño”. La realidad es al contrario: nosotros estamos dormidos y por un breve instante él se ha vuelto consciente de una realidad más profunda. Pero él está solo, y esa consciencia no puede continuar porque es un suceso accidental.No la ha conseguido con su propio esfuerzo. Simplemente ha sucedido. Es un accidente. Volverá a dormirse de nuevo y cuando se duerma sentirá que ha sido traicionado por su amante o su amada, porque la magia del amor ya no está presente. Esa magia llegó porque él se hizo consciente de un mundo distinto.
Uno se vuelve consciente o bien con el amor o bien con la muerte. Si de improviso caes en manos de la muerte, te harás consciente. En accidentes repentinos, como un coche dirigiéndose incontrolado a toda velocidad colina abajo, te vuelves consciente, porque no hay futuro y el pasado ha acabado. Sólo el momento presente, este momento de deslizarse colina abajo, lo es todo. Ahora se abre una dimensión distinta en el tiempo. Estás aquí y ahora por primera vez. Los sueños no son posibles porque no hay futuro. No puedes pensar en el futuro. El pasado se está acabando. Entre esos dos tiempos, en este instante, en esta calamidad, te vuelves consciente de que el amor y la muerte son los únicos momentos en que nos volvemos conscientes, pero ellos no están en nuestras manos. ¡No existen!

jueves, 2 de abril de 2009

Osho,Extracto "Vida, Amor, Risa"

El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del amor que el momento llega.Un hombre sin amor nunca conocerá qué música ha estado llevando dentro de su corazón. Es sólo a través del amor que la música comienza a tomar vida, se despierta y deja de ser un potencial para convertirse en realidad.Preguntas: “¿Qué es amor?” Es una profunda necesidad de ser uno con el todo, una profunda necesidad de disolver en una unidad el tú y el yo. El amor es así porque estamos separados de nuestra propia fuente. De esa separación surge el deseo de volver al Todo y de unificarse con El. “Tu ego se ha convertido en una barrera entre tú y tu tierra: el Todo. El hombre se asfixia, no puede respirar, ha perdido sus raíces. Ya no es alimentado. El amor es un deseo de nutrición; el amor es enraizarse en la existencia .El amor en uno mismo es valioso: no tiene ningún propósito, no tiene ningún fin.Tiene una inmensa significación; una gran alegría; un éxtasis en sí mismo, pero estos no son fines. El amor no es un negocio donde importan los propósitos, las metas.Siempre hay una cierta locura en el amor…. El amor no tiene razón alguna. Simplemente puedes decir : “No sé . Todo lo que sé es que amar es experimentar el espacio más hermosos dentro de uno mismo.” Pero eso no es un propósito. Ese espacio no es mental. Ese espacio no puede ser convertido en una comodidad. Este espacie es como un capullo de rosa con una gota de rocío sobre sí brillando como una perla. Y con la primera brisa de la mañana y al sol, el capullo está bailando.El amor es la danza de tu vida.Amor es el encuentro, el encuentro orgásmico de la vida y la muerte .… Para alcanzarlo, hay cuatro pasos que deben recordarse.El primero: estar aquí y ahora, porque el amor sólo es posible en el “aquí-ahora”. No puedes amar en el pasado.El segundo paso hacia el amor es: aprende a transformar tus venenos en miel…El tercer paso hacia el amor es compartir tus cosas positivas, compartir tu vida, compartir todo lo que tengas. Todo lo bello que tengas, no lo escondas.Y la cuarta: sé la nada. Una vez que comienzas a pensar que eres alguien, te estancas. Entonces el amor no fluye. El amor sólo fluye de alguien que no es nadie. El amor mora sólo en la nada.Cuando estás vacío, hay amor.Cuando estás lleno de ego, el amor desaparece.El amor y el ego no pueden converger.Quiero que sepas que el amor llega de improviso. No como una consecuencia de algún esfuerzo de tu parte, sino como un regalo de la naturaleza. En ese momento no lo hubieras aceptado si hubieses estado preocupado porque algún día, de pronto, pudiera terminar. Así como viene se va.Pero no hay necesidad de preocuparse, porque si una flor se ha desvanecido, otras flores llegarán. Las flores siempre seguirán naciendo, pero no te aferres a una flor, de lo contrario, pronto te encontrarás aferrado a una flor muerta. Y esa es la realidad: la gente se aferra a un amor muerto, que alguna vez estuvo vivo.Si tienes algo, algo que te proporciona alegría, paz, éxtasis, compártelo. Y recuerda que cuando compartes hay un motivo. No te estoy diciendo que por compartir llegarás al cielo. No te estoy dando meta alguna.Te estoy diciendo, que con sólo compartir estarás tremendamente satisfecho. En el compartir mismo está la satisfacción, no hay ninguna meta; no está orientado hacia ningún fin. Es un fin en sí mismo.

Cuando no tienes amor, le pides al otro que te lo dé. Eres un mendigo. Y el otro te está pidiendo que se lo des a él o a ella. Ahora bien, dos mendigos extendiendo sus manos uno al otro y ambos con la esperanza de que el otro lo tenga… Naturalmente ambos se sienten derrotados y ambos se sienten engañados.Esta es la paradoja: aquellos que se enamoran no tienen amor, por eso se enamoran. Y porque no tienen amor, no pueden darlo. Y algo más : una persona inmadura sólo se enamora de otra persona inmadura, porque sólo ellas pueden comprender el lenguaje de la otra. Una persona madura ama a una persona madura. Una persona inmadura ama a una persona inmadura.El problema básico del amor es madurar primero, entonces encontrarás una pareja madura; entonces la gente inmadura no te atraerá para nada. Es sencillamente así.Cuando dos personas maduras están enamoradas, ocurre una de las más grandes paradojas de la vida, uno de los fenómenos más bellos: están juntos y sin embargo tremendamente solos; están tan unidos que casi son uno. Pero su unión no destruye su individualidad, de hecho, la realza: se vuelven más individuos. Dos personas maduras enamoradas se ayudan mutuamente a ser más libres.Yo te amo. No puedo evitarlo. No es cuestión de que pueda amarte o no, simplemente te amo. Si no estuvieses aquí, este auditorio estaría lleno de mi amor, no habría ninguna diferencia. Estos árboles todavía recibirían mi amor, estos pájaros lo seguirían recibiendo. E incluso si todos los árboles y los pájaros desaparecieran, eso no haría ninguna diferencia: el amor seguiría fluyendo. El amor es, así que el amor fluye.Así como la luz rodea a la llama, el amor te rodea. Tú eres amoroso, eres amor.Entonces tiene eternidad. No está dirigido a nadie. Cualquiera que se acerque beberá de él. Cualquiera que se acerque a ti estará encantado con él, enriquecido por él. Un árbol, una roca, una persona, un animal, no importa. Incluso si estás sentado, solo… Buda, solo, sentado bajo su árbol está irradiando amor. El amor está constantemente lloviendo a su alrededor. Eso es eterno y ése es el verdadero anhelo del corazón.Es muy fácil amar a la gente en lo abstracto, el verdadero problema surge en lo concreto. Y recuérdalo, si no amas a los seres humanos concretos, reales, seres humanos, todo tu amor por los árboles y los pájaros es falso, pura habladuría.El amor es una flor muy frágil. Tiene que ser protegido, tiene que ser reforzado, tiene que ser regado; sólo entonces se fortalece.Ama como algo natural, tal y como respiras. Y cuando ames a alguien, no empieces a exigir; si no desde el principio mismo estarás cerrando las puertas. No tengas ninguna expectativa. Si algo aparece en tu camino, siente gratitud. Si nada viene, no es necesario que venga, no lo necesitas, no puedes mantener esa expectativa. El amor no es un negocio, así que deja de tratarlo como tal. Sino, malograrás tu vida, el amor y todo lo que hay de hermoso en ello, porque todo lo que es bello no es en absoluto negociable. El negocio es la cosa más fea del mundo, un mal necesario. Pero la existencia no sabe acerca de negocios. Los árboles florecen, no es un negocio; las estrellas brillan, no es un negocio y no tienes que pagar por ello y nadie te exige nada. Un pájaro viene y se posa en tu puerta, te canta una canción y no te pide un certificado o algo así. Ha cantado su canción y luego, muy contento se va volando, sin dejar huellas. Así es como el amor crece. Da y no esperes a ver cuánto puedes conseguir.Conviértete en un individuo, eso es lo primero. Lo segundo: no esperes perfección, no pidas y no exijas. Ama a la gente común. No hay nada de malo en la gente común. La gente común es extraordinaria ¡Cada ser humano es tan único!Ten respeto por ese ser único.Tercero: da y da sin ninguna condición, y sabrás qué es el amor. No lo puedo definir. Puedo enseñarte la forma en que crece. Te puedo enseñar cómo plantar un rosal, cómo regarlo, cómo fertilizarlo, cómo protegerlo. Luego un día, inesperadamente, aparece la rosa, y tu casa se llena de fragancia. Así es como ocurre el amor.La palabra “amor” puede tener dos significados absolutamente diferentes; no sólo diferentes, sino diametralmente opuestos. Un significado, es el amor como relación de pareja; el otro es el amor como un estado del ser.En el momento en que el amor se vuelve una relación de pareja, se convierte en esclavitud, porque hay expectativas, hay exigencias y hay frustraciones, y un esfuerzo de ambos lados para dominar. Se convierte en una lucha por el poder….…. el amor como un estado del ser es una palabra totalmente diferente. Significa que tú simplemente amas; no estás estableciendo una relación de pareja. Tu amor es como la fragancia de una flor. No crea una relación; no te pide que seas de una forma determinada, que te comportes de cierta manera, que actúes de cierta forma. No exige nada. Simplemente comparte. Y en este compartir, tampoco existe el deseo de recibir una recompensa. El mismo compartir es la recompensa.Cuando el amor se convierte para ti en una fragancia, tiene una tremenda belleza y posee algo que está muy por encima de la mal llamada humanidad. Tiene algo de divino.

domingo, 8 de marzo de 2009

Dia Internacional de la Mujer


Diferencias entre hombres y mujeres
Por favor, ¿podrías explicar cuáles son las verdaderas diferencias entre los hombres y las mujeres? La mujer puede sentirse satisfecha con un amor, absolutamente satisfecha, porque no mira el cuerpo del hombre, mira sus cualidades más profundas. No se enamora de un hombre que tiene un hermoso cuerpo musculoso, se enamora de un hombre que tiene carisma -algo indefinible, pero inmensamente atractivo-, que es un misterio a explorar. No quiere que su hombre sea tan sólo un hombre, sino una aventura en el descubrimiento de la conciencia. El hombre es muy débil en lo concerniente a la sexualidad; sólo puede tener un orgasmo. La mujer es infinitamente superior; puede tener orgasmos múltiples. Y este ha sido uno de los asuntos más molestos. El orgasmo del hombre es local, confinado a los genitales. El orgasmo de la mujer es total, no está confinado a los genitales. Todo su cuerpo es sexual, y puede tener una bella experiencia orgásmica mil veces mayor, más profunda, más enriquecedora, más nutritiva que la que puede tener un hombre. Pero la tragedia radica en que todo su cuerpo tiene que ser excitado, y el hombre no está interesado en ello, nunca ha estado interesado en ello. Ha utilizado a la mujer como una máquina sexual para aliviar sus propias tensiones sexuales. En cuestión de segundos ya ha terminado. Y para cuando ha terminado, la mujer nisiquiera ha comenzado. En cuanto el hombre termina de hacer el amor, se da la vuelta y se duerme. El acto sexual le ayuda a dormir bien, más relajado, con todas las tensiones liberadas en la actividad sexual. Y toda mujer ha llorado y gemido cuando ha visto esto. Ella ni siquiera ha comenzado, no se ha movido. Ha sido utilizada, y eso es lo más feo que hay en la vida: cuando se te utiliza como una cosa, como un mecanismo, como un objeto. Ella no puede perdonar al hombre por utilizarla. Para hacer que también la mujer sea una compañera orgásmica, el hombre tiene que aprender juegos preliminares, tiene que aprender a no tener prisa por ir a la cama. Tiene que convertir hacer el amor en un arte. Pueden tener un lugar -un templo de amor- en donde se queme incienso, sin luces fuertes, sólo velas. Y él debería acercarse a la mujer cuando esté en un estado bello, alegre, para poder compartirlo con ella. Lo que sucede normalmente es que los hombres y las mujeres se pelean antes de hacer el amor. Eso envenena el amor. El amor es una especie de tratado de paz que dice que la lucha ha terminado, al menos por una noche. Es un soborno, es una trampa. Un hombre debería hacer el amor de la misma forma que pinta un pintor -cuando siente que un vivo deseo llena su corazón- o como un poeta compone poesía, o como un músico toca música. El cuerpo de la mujer debería ser tratado como un instrumento musical; lo es


extracto de: el Libro de la Mujer, Osho

domingo, 21 de septiembre de 2008

Como hallar la luz? La Alquimia suprema vol1

El estar constantemente centrado
en la Iluminación interior
y en el infinito néctar interno
es el baño preparatorio para la adoración.

Por lo tanto, ¿cuál es la manera de entrar en ella y cómo mantenerse centrado? ¿Cómo alcanzarla? ¿Cómo hallar esa luz?
Dos o tres cosas. Una, siempre que afirmas que existe la luz, ¿qué quieres decir? Yo digo, «La habitación está iluminada» ¿Qué quiero decir con ello? Quiero decir que puedo ver. Nunca se ve la luz, sólo se ve lo iluminado. Puedes ver las paredes, no la luz; puedes verme a mí, no la luz. Se ve lo que se ilumina, nunca a la luz en sí misma, porque la luz es tan sutil que no se puede ver. No es un fenómeno evidente. Por eso inferimos que la luz existe. Es una inferencia, no un conocimiento del hecho. ¡Es sólo una deducción! Debido a que soy capaz de verte, deduzco, asumo, que existe la luz. ¿Cómo voy a verte sin luz?
¡Nadie ha visto la luz ! ¡Nadie! Y nadie la verá nunca. Pero empleamos las palabras «Veo luz» y con ello significamos que «Veo cosas que no podrían ser vistas sin luz». Cuando dices que hay oscuridad, que no hay luz, ¿qué quieres decir? Tan sólo que «Ahora no puedo ver las cosas». Cuando no puedes ver los objetos, deduces que no hay luz. Cuando puedes ver los objetos deduces que hay luz. De modo que la luz es una inferencia incluso en el mundo exterior, externo. Por esto, cuando uno tiene que entrar, cuando uno está listo para ir hacia adentro, ¿qué queremos decir con luz?
Si puedes percibirte a ti mismo, si puedes verte a ti mismo, eso significa que ahí hay luz. Es extraño pero nunca pensamos en ello. Toda la habitación está a oscuras, no puedes afirmar que haya algo en ella, pero si puedes afirmar una cosa: «Yo existo». ¿Por qué? Tampoco te ves a ti mismo. La habitación está totalmente a oscuras, nada se puede ver, pero sobre una cosa estás seguro y es de tu propio ser. No hay necesidad de pruebas, no hay necesidad de luz. Sabes que existes, sientes que existes. Ahí debe de haber una sutil claridad. Puede que no seamos conscientes de ella, podemos ser inconscientes o muy escasamente conscientes, pero está ahí.
De modo que dirige tu mirada hacia adentro. Cierra todos tus sentidos de modo que no exista una percepción de ninguna luz exterior. Penetra en la oscuridad, cierra tus ojos e intenta ahora entrar, ver en ella. En primer lugar puede que percibas sencilla-mente oscuridad; es debido a que no estás acostumbrado a ella. Sigue penetrando. Intenta mirar en la oscuridad en que estás metido. Penétrala y poco a poco irás percibiendo muchas cosas dentro. Una iluminación interior comienza a funcionar. Puede ser tenue al comienzo. Comenzarás a ver tus pensamientos porque los pensamientos son objetos interiores. ¡Son cosas! Comenzarás a tropezar con los muebles de tu mente.
Allí hay muchos muebles, muchas memorias, muchos deseos, muchas pasiones insatisfechas, muchas frustraciones, muchos pensamientos, muchos pensamientos-simiente, muchas cosas . Cuando empiezas a percibirlas, intenta primero penetrar la oscuridad. Entonces una lucecita comenzará a manifestarse y te volverás consciente de muchas cosas. Es como cuando entras repentinamente en una habitación a oscuras: no eres capaz de distinguir nada. Pero quédate ahí. Acomódate a la oscuridad, deja que tus ojos se acomoden a la oscuridad. Los ojos han de adaptarse, y eso lleva tiempo. Cuando vienes del exterior, de un jardín iluminado por el sol a tu habitación, tus ojos han de reajustarse a sí mismos. A tus ojos les llevará un poco de tiempo, pero se adaptarán.
Si uno emplea constantemente sus ojos para ver las cosas que tiene cerca, por ejemplo si uno lee sin cesar, se vuelve corto de vista porque un exceso de visión de cerca fija el mecanismo de los ojos. Por eso cuando quiere ver una estrella lejana, no puede verla porque el mecanismo se ha encasquillado. No es flexible. Lo mismo ocurre en el interior: debido a que hemos estado mirando al exterior continuamente, durante vidas, el mecanismo se ha quedado fijo y no podemos mirar hacia adentro.
Pero inténtalo, haz un esfuerzo, mira en la oscuridad. No tengas prisa, porque el mecanismo ha sido fijado durante muchas vidas. Los ojos han olvidado completamente el mirar hacia adentro. Nunca los has empleado para este propósito. Mira pues dentro de la oscuridad, observa la oscuridad y no te impacientes. Penetra la oscuridad, continúa penetrándola y al cabo de tres meses serás capaz de ver en su interior muchas cosas que nunca hubieras pensado que estuvieran allí. Y ahora, por primera vez, tomas consciencia de que los pensamientos son sólo objetos. Y cuando te vuelves consciente, puedes colocar un pensamiento donde tú quieras. Si quieres expulsarlo, puedes expulsarlo.
Pero ahora no eres capaz de expulsarlo. Ahora no eres capaz de eliminar ningún pensamiento porque no eres capaz de agarrarlo. Desconoces incluso que sea un objeto que puede ser cogido y puede ser expulsado. No sabes en dónde están localizados; no sabes de dónde vienen. Todo el mundo dice, «No quiero tener miedo; no quiero enojarme». Pero no pueden hacer nada por evitarlo porque desconocen de dónde proviene esa ira, cuál es su raíz, dónde tiene esa ira su reserva, dónde se acumula esa ira. Desconoces sus raíces.
Todo pensamiento es un objeto. Tiene una reserva acumulada. Por eso, cuando un pensamiento llega, es sólo como una hoja de un gran árbol. No puedes cortarla y tirarla pues otra hoja brotará. Las raíces están ahí; el árbol está ahí. Cuando te vuelvas consciente, incluso sólo un poquito, de que los pensamientos están ahí, de que los deseos están ahí - la ira, la pasión, la lujuria - de que todo está ahí, no empieces a combatirlo. Tan sólo obsérvalos, porque con el observar te volverás más consciente, y con el luchar nunca te volverás consciente. No luches, ¡observa! «Observar» es la palabra, el mantra. Observa sin descanso, y cuanto más observes, más empezarás a sentir que la luz está ahí. La luz está ahí, sólo que tus ojos han de adaptarse.
¡Observa! Con el observar, los ojos se acomodarán. Y cuando haya más luz y todo se vuelva claro, cuando no haya un rincón oscuro, te volverás el amo de tu mente. Podrás excluir lo que quieras, podrás reordenar como quieras. Y una vez te vuelvas el amo de tu mente, te volverás consciente de dónde es que proviene la luz, de dónde está su origen. El sol no está ahí, está afuera. No has ni tan siquiera encendido una vela, y todo se ha iluminado. ¿De dónde proviene esa luz? Primero te darás cuenta de las cosas que son iluminadas, luego te volverás el amo de los objetos de tu mente y luego empezarás a ser consciente de dónde proviene esa luz, de cuál es su fuente. Empezarás a ser consciente de una flor floreciendo. Luego empezarás a ser consciente de dónde proviene esa luz. Entonces podrás conocer el sol.
Tendrás que proceder únicamente de un modo indirecto, desde un objeto iluminado hacia la fuente de la luz. De nuevo la luz no es lo que se ve; de nuevo verás al sol. Empieza primero por percibir los contenidos de la mente. Luego, más y más, la mente se irá aclarando. Luego tomarás consciencia de dónde procede esa luz. Justo en el centro de la mente está su origen. ¡Entonces entra en el origen! Ahora podrás olvidarte de la mente, tú eres el amo. Podrás decir a la mente: «¡Detente!» y la mente se detendrá.
La consciencia es necesaria para ser el amo. Nunca intentes lo contrario: primero ser el amo y luego ser consciente. Nunca funciona, nunca puede funcionar así. Eso no es posible. Sé consciente, y el convertirte en el amo llegará. Te vuelves el amo. Entonces acude al origen, entra en el origen de dónde procede esa luz. ¡Ve! ¡Entra en la Iluminación! Esa entrada en la Iluminación es el «baño». Te has vuelto el amo de tu mente. Ahora puedes convertirte en el amo de la vida misma; ahora puedes convertirte en el amo de la consciencia misma. Y una vez bañado en esa Ilu-minación, en esa fuente de luz, serás capaz de contemplarte a ti mismo en tu eternidad. En este instante, todo el pasado y el futuro estarán ahí. Este instante es eterno. Eres tan puro que el tiempo en su totalidad se junta en ti. El pasado purificado crea un futuro purificado, y este momento se vuelve eterno.
Observa, sé consciente, observa en profundidad los conte-nidos de la mente. Entonces te harás consciente del origen; luego entra en el origen. Es pavoroso, porque todo lo que has conocido como ti mismo, morirá. Este baño es una muerte, una perso-nalidad, todo morirá, porque la personalidad, la identidad, el ego, todos están en el polvo, en el polvo acumulado alrededor de tu ser. Sólo el ser permanecerá sin nombre ni forma. Y este sutra dice que este es el baño preparatorio. Sólo ahora eres capaz de entrar, y sólo hasta aquí tienes que esforzarte. En el instante en que eres purificado, en el instante en el que has atravesado este baño, en el instante en que los karmas se han disuelto, no necesitas ya hacer ningún esfuerzo.
Desde ese punto, Dios se convierte un campo gravitacional. Has entrado ahora en el Campo de la Gracia. Es lo mismo que la gravitación en la Tierra, pero has de entrar en el campo. Para las naves espaciales tenemos que hacer un arreglo fundamental: deben desprenderse de la atracción de la Tierra, salirse del campo de gravedad. Trescientos veinte kilómetros alrededor de la Tierra, envolviéndola, está el campo. Si estás bajo la acción del campo serás traído de regreso. Si traspasas los trescientos veinte kilómetros, la Tierra deja de poder influenciarte.
Lo Divino no puede tirar de ti al menos que estés totalmente puro, a menos que te vuelvas luz. Entonces, con igual velocidad, entras en lo Divino. De modo que esta entrada en la luz es el último esfuerzo. Una vez has sido purificado comienzas a gravitar. No necesitas moverte, eres atraído. Esta gravedad se conoce como Gracia: la fuerza de gravedad de lo Divino es la Gracia. La Gracia no es realmente una ayuda, ¡no! Es sólo una ley. Dios no otorga la Gracia solamente a algunos, no es así. No es parcial. La Tierra no es gravitacional únicamente para algunos. En el instante en que entras en el campo, la ley empieza a hacer su trabajo.
No digas pues que Dios otorga la Gracia, no digas que Dios es generoso, no digas que tiene compasión. No es cierto. Dios significa «La Ley de la Gracia». La ley comienza a operar. Una vez entras en su campo, la ley comienza a operar. Una vez te conviertes tú mismo en la luz, la ley comienza a trabajar y tú comienzas a gravitar.
Dije que la luz es la base de la vida. Incluso la ciencia coincide en esta frase. La ciencia acaba en este punto, no hay más allá para la ciencia. La religión tiene un más allá porque la religión dice que incluso más allá de la luz se halla la Existencia.
Otra cosa: la luz existe, por eso la luz posee dos cualidades: que es luz y que es existencia. Aun la luz no es lo supremo, pues posee dos cualidades: luz y existencia. La religión dice que la existencia puede darse sin luz, pero que la luz no puede darse sin existencia. Así que hay un paso más: la religión dice, «Dios es pura Existencia». Por eso, para la gente realmente religiosa, esta palabra o esta frase de «Dios es», es una falacia porque «Dios» y «es» significan lo mismo.
Una mesa «es», pero decir «Dios es» no es correcto. El hombre «es» porque puede «no ser», así que el hombre y «ser» son dos cosas concatenadas. Pero pueden ser separadas. Pero «Dios es» no es correcto porque Dios quiere decir «ser». O sea, es tautológico, repetitivo. Decir «Dios es» es tan absurdo como decir «Es es» o «Dios Dios». «Dios es» significa lo mismo que «Dios Dios» o «Es es». No tienen sentido, son absurdas. El «ser» es Dios. Por eso la religión lo reduce aún más y dice que cuando entras en la luz, entras en el «Ser», en la Existencia, en Eso. De modo que la luz es el aura de Eso. Cuando entras en la luz, entras en el aura. Pero en el instante en que entres en el aura serás succionado sin dilación. ¡Sin dilación!
Y ahora otra cosa. Dije que la luz se mueve a la más alta velocidad posible: 300.000 km por segundo. ¡Cuánto avanza la luz en un sólo segundo, en un minuto, en una hora, en un año! La unidad con la que los físicos miden su movimiento es el año luz. Un año luz significa la distancia que recorre la luz en un año a esta velocidad. Todavía esto es un movimiento en el tiempo. Es muy rápido, pero aún así a la luz le toma tiempo el desplazarse. Como dije, la luz no requiere de medio alguno, no necesita ningún vehículo, no necesita energía prestada, pero aún así la luz requiere de tiempo. Así para la religión, la luz necesita de algo sin lo cual es incapaz de desplazarse. Por eso la luz aún depende del tiempo.
La religión dice que debemos ahondar aún más para encontrar algo que no requiera ni siquiera de esa dependencia del tiempo. Para nosotros eso no tiene sentido. ¿Cómo se va a mover la luz sin medio alguno? Pero la ciencia afirma que se mueve. Y es así. La religión dice, «No te alteres. ¿Cómo puede existir Dios sin tiempo?» El «es», y Dios se mueve sin tiempo; la consciencia se mueve sin tiempo.
La luz posee la velocidad más elevada según las mediciones de la ciencia, pero en cierto modo es la más alta debido a que no puede decirse que la Existencia posea una mayor velocidad. En realidad la Existencia se mueve sin depender del tiempo. No es cuestión de velocidad. No podemos decir cuanto se mueve en un segundo. El movimiento es absolutamente absoluto. No hay intervalo. Por eso cuando uno penetra en esta Iluminación, es succionado. Incluso la palabra «succionado» requiere de cierto tiempo para ser pronunciada, pero el mismo fenómeno de ser succionado es intemporal.
Cuando digo «succionado», conlleva un tiempo, se pierde un tiempo. Pero, en realidad, cuando alguien entra en la Iluminación, no se requiere ni ese tiempo. No hay un intervalo. Eres succio-nado y más allá de esa luz está Dios, el templo. Esta luz únicamente te baña, te purifica, como un fuego. Te purificas. Y en el instante en que eres purificado: la entrada, la explosión.
Con la luz te vuelves inmortal, pero todavía percibes. Percibes que has penetrado en la inmortalidad. Pero al entrar en Eso, en el «ser», no percibes ni tan siquiera la inmortalidad. La vida y la muerte carecen ahora de sentido, sólo existe el «ser». Tú «eres», sin condiciones. Esa condición de «ser» es lo Supremo para la religión.
La luz es el campo, la mente está alrededor del campo y nosotros estamos alrededor de la mente, vivimos fuera de la mente. Por eso uno ha de entrar en la mente, luego en la luz y luego en lo Divino. No obstante nos mantenemos vagando alrededor, fuera de la mente. Este estado de estar siempre fuera de casa se ha vuelto un hábito fijo. Nos hemos olvidado de que vivimos en la terraza. Es cómodo, la terraza es un sitio cómodo para estar afuera. Por eso es por lo que nos hemos quedado ahí: es cómodo. Podemos desplazarnos por el exterior siempre y, puesto que nuestros deseos y nuestra mente están siempre en el exterior, vivimos en la terraza. De modo que en cualquier momento, a cualquier oportunidad de irnos, nos vamos. Hemos olvidado el que hay un hogar y que este salir afuera es convertirse en un mendigo. Entrar en la casa significa que has de girar la vista ciento ochenta grados y que has de utilizar tus ojos de una nueva manera, y que tendrás que atravesar una noche oscura. Tan sólo debido a un hábito fijo.
Los místicos cristianos han hablado mucho sobre «la noche oscura del alma». Esta es la noche oscura, debido a que nuestros ojos están fijos. Como dije, uno se vuelve miope, otro se vuelve hipermétrope. Y si continúa mirando a lo lejos, se vuelve incapaz de ver de cerca. Y si continúa mirando cerca, se vuelve incapaz de ver a lo lejos. Los ojos se vuelven fijos. Se vuelven mecánicos, pierden flexibilidad. Así como unos se han vuelto mío-pes y otros hipermétro-pes, nos hemos vuelto «externo-pes». Hemos de desarrollar la «interiorización» (*).
Puede que conozcas la palabra «interiorizar», pero puede que nunca hayas oído la palabra «externo-pe». Sabes que es «interio-rizar», pero carece de sentido a menos que entiendas que significa «externo-pe». Nos hemos vuelto «externo-pes», fijos en lo externo; hemos de desarrollar el «interno-pe», la interiorización. Siempre que tengas tiempo, cierra tus ojos, cierra tu mente al exterior y trata de penetrar en ella. Al comienzo te hallarás en una noche oscura. No habrá nada más que oscuridad. No seas impaciente. Espera y observa y poco a poco la oscuridad se irá disipando y serás capaz de percibir muchos fenómenos internos. Y únicamente cuando te vuelvas consciente del mundo interno, sólo entonces podrás darte cuenta dónde está el origen de donde procede esta luz. Entonces entra en el origen. A esto los Upanishads le llaman «el baño».
¡Cuán estúpida es la mente humana! Lo ritualizamos todo y se pierde el significado. Sólo permanecen entonces los estúpidos rituales. Así nos bañamos antes de acudir al templo. Y no hay ni templo ni baño. El templo está adentro y el baño también. Y este baño, dicen los Upanishads, es el baño en la Iluminación interna.
La luz es en realidad el puente entre lo Divino y el mundo. Lo Divino crea al mundo al crear la luz. La luz es la primera creación, y luego la luz se condensa y sobreviene la materia; luego la luz crece; digo que la luz crece, y luego aparece la vida; entonces la vida crece y aparece el amor.
Luz, vida, amor, esas son las tres capas. No te quedes en la segunda. O retrocede a las raíces o asciende hasta la semilla otra vez, a las flores. Desciende hasta la luz o asciende hasta las flores. Y hay dos caminos. Uno es el camino del conocimiento. «Conoci-
miento» significa descender hasta la luz. Con «Gyana Yoga» el verdadero secreto que se oculta es éste: descender hasta la luz. Y luego está el «Bakti Yoga», el camino de la devoción, que significa
ascender hasta el amor.



* N. del T.- Juego de palabras en inglés entre: short-sight=mirar de cerca =miope; far-sight = mirar de lejos = hipermétrope; out sight = mirar hacia afuera, sin equivalente en castellano; e insight= mirar hacia adentro = interiorizar.
Un Buda desciende, una Meera asciende. Un Mahavira baja, un Chaitanya sube. Hablan lenguajes muy contradictorios. Ha de ser así porque uno habla de ir hacia las raíces, hasta la fuente, y el otro habla de ir hacia las flores, hacia el final, hacia el clímax, hasta la cima. Por una parte están Buda, Mahavira, Patanjali; su lenguaje es árido. Tiene que ser así porque están regresando al origen. No hay poesía, no puede haberla porque no se están dirigiendo hacia las flores. Hablan de un modo científico. Un Patanjali habla como un científico: de leyes. Un Buda siempre dice, «Haz esto, y esto sucederá. Al hacer esto, sucede esto otro. Esta es la causa y éste es el efecto».
Hablan en términos muy científicos, hablan en términos de matemáticas, muy áridos. Hablan en prosa, nunca hablan en poesía. No pueden, ¿cómo va ha hablar en poesía un científico? Está escarbando en la fuente. No se preocupa en absoluto de las flores. Está escarbando en profundidad en busca de las raíces. ¿Cómo va a hablar poéticamente? Chaitanya, Meera, hablan un lenguaje distinto. Bailan, cantan porque están ascendiendo hasta las flores. Y la floración no puede suceder sin bailar y cantar, sin celebrar la vida misma. Por eso es por lo que Buda y Mahavira aparecen como anti-vida, porque van hacia las raíces. Y Chaitanya y Meera aparecen como muy afirmativos. Aman la vida porque ascienden.
Ambos caminos alcanzan la misma meta. El tomar uno u otro depende de ti. Si tienes una mente muy científica, matemática, sin poesía es mejor que sigas el que desciende hasta la luz. Si posees una mente orientada a la prosa, entonces baja. Pero si tienes una actitud estética, poética, si eres capaz de bailar y cantar y celebrar, no te dirijas entonces hacia las raíces. Dirígete hacia las flores. Llegarás a lo mismo, porque una vez llegues a las flores alcanzarás la semilla. La flor es de nuevo la futura semilla.
Si bajas a las raíces, te desplazas. Desde la vida, te desplazas. La vida es sólo un puente. Es una fonda, no una meta. Ve a una u otra orilla, pero la vida no ha de ser estática. Debe ser un movimiento más allá de sí misma. A una orilla o a otra, esto o eso.
Básicamente éstas son las dos dimensiones del movimiento. ¡Escoge una! El quid no es cuál es la mejor. Depende de ti, de la que sea mejor para ti. Las dos son iguales. Pero para ti no pueden ser equivalentes. Para ti, una debe de ser preferencial. Depende de ti. Explora cuál es la tuya.
La que denomino poética es ilógica, sensitiva, de la clase emocional que es capaz de amar totalmente, profundamente. La del conocimiento no es emocional, no es del tipo sensitivo. Es lógica hasta la médula. Así algunas personas son lógicas, intelec-tuales, orientadas hacia el conocimiento. Siente la diferencia. Si eres del tipo cognitivo, tu elección es el conocimiento. Si eres del tipo emocional, orientado al corazón, tu búsqueda no es en pos del saber, tu búsqueda es en pos del sentir, del ser. Y ambos son distintos en su comienzo. Al final son lo mismo, pero al comienzo son diferentes. Si acudes a Meera y le dices que éste es el camino para conocer la Verdad, Meera te dirá. «¿Y qué voy a conseguir con conocer la Verdad? ¿Qué ganaré con ello? Quiero amar la Verdad».
Pero, ¿cómo amar la Verdad? Por eso es porque los baktas nunca hablan de la Verdad. Hablan del Amado, hablan del Amigo. ¡Hablan en términos del sentimiento! El decir «Dios es la Verdad» les parece algo matemático. Vinoba dice que Dios debe de ser un matemático. No es que Dios lo sea, sino que la mente de Vinoba es matemática. Su propio amor hacia las matemáticas convierte Dios en un matemático. Para un Pitágoras, Dios es un matemático. Depende de ti. Si sientes a Dios como a un amado, como un amigo, como un amante, si no puedes imaginarte a Dios como la Verdad, entonces asciende, sube en vertical hacia el florecimiento. Así tu meditación será más creativa. Crea poesía, crea pintura, crea danza, crea cantos, y mediante todos ellos alcanzarás la Iluminación.
Pero si tu inclinación es hacia el conocimiento, el llamar a Dios el Amado es un absurdo. ¡Que quieres decir con ello? ¿Cómo va a ser la Verdad un amante? Llamar a Dios, padre, es un sinsentido. ¡Cómo va a ser Dios un padre? Debe ser la Verdad. Por eso si tu clase pertenece a la cognoscitiva, muévete en vertical: desciende. Sumérgete en las profundidades, no en las alturas. Ve hacia las raíces, hacia la fuente. Cuando alcances tu conocimiento y cuando un bakta alcance lo que siente, llegaréis al mismo centro. Pero un bakta asciende y un gyani desciende.
Este sutra es para aquellos cuya búsqueda es en pos del conocimiento porque los Upanishads pertenecen a la clase que busca el conocimiento. No son para devotos. Pero menciono esto únicamente para que te des cuenta pues, de que a veces, algo puede que te atraiga en gran medida pero puede que no pertenezca a tu tipo. No te dejes engañar. La atracción no significa nada. La atracción no significa nada a menos que se de una sintonía interior. Puede que te sientas atraído, pero no funcionará. Debes de empezar a percibir que «Esta es mi inclinación; así es como soy». Entonces no escuches a nadie. Nos creamos mucha confusión unos a otros porque nadie sabe de lo que está hablando.
Si eres una persona inclinada hacia el corazón, no escuches al intelecto, no escuches los argumentos, no discutas. Di tan sólo, «Soy una persona que se inclina hacia el corazón. No me importan para nada las explicaciones». No escuches los razonamientos porque te confundirán. Y puede que a veces te sientas atraído porque el opuesto tiene una atracción sexual. Sucede que una persona emocional puede ser influenciada en gran medida por una intelectual, pues carece de esa dimensión, y uno comienza a percibir que aquello de lo que carece es importante. Y tú no podrás convencer a un intelectual, pero él si te convencerá a ti. No puedes argumentar por ti mismo, pero el sí puede por él mismo. Por eso tu ego se siente herido y empiezas a imitar. Dejas de lado tu tipo y puede que, durante muchas vidas, no seas capaz de reencontrarlo porque cuando un proceso comienza es muy difícil el volver atrás.
Y nunca confundas a nadie. Si percibes que alguien es del tipo emocional, no discutas con él aunque esto no te satisfaga. No discutas, no argumentes, no digas nada. Déjalo que se sumerja en sí mismo.
Somos tan violentos que nadie permite a nadie que perma-nezca consigo mismo. Todo el mundo anda en busca del otro, todo el mundo trata de convertir al otro a su propio modo de ser sin saber que puede estar destruyendo una gran posibilidad. Insiste en ser tú mismo. No hay ninguna arrogancia en ello. Es una sencilla ley el decir, «déjame que sea yo mismo». Pero cuando empiezas a hablar utilizando los términos del otro, antes o des-pués terminarás por ser succionado por ellos. Por eso si eres del tipo emocional di directamente, «No me importan para nada la lógica u otro tipo de argumentaciones». No discutas, no emplees los mismos términos o el mismo lenguaje. Tan sólo di, «Soy irracional. Tengo fe sin tener una sola prueba, pero la fe me funciona y no necesito más».
Algo fatal le ha sucedido a la mente humana y es que los intelectuales se han declarado a sí mismos como la única clase posible. Han obligado a todo el mundo a aceptar el punto de vista de que son el único tipo correcto y que todos los demás están errados. La educación les pertenece, las escuelas les pertenecen, las universidades les pertenecen. Crean literatura, crean razonamientos, crean pruebas, contra-pruebas, crean filosofías. Se han vuelto excesivamente dominantes y el tipo emocional se está sintiendo inferior: siente que está de más. En realidad, no hay educación emocional, sólo educación intelectual. Esta no conoce el lenguaje de la emoción, no conoce los argumentos de la emoción, no conoce la lógica del corazón. No conoce nada y por tanto se siente culpable. Si tiene fe, si se desarrolla en amor hacia lo Divino, se siente culpable, siente que está equivocada. Nunca te sientas así. Percibe siempre tu propio pulso, lo que eres, lo que es tu naturaleza; y luego decide. O más bien, deja que tu naturaleza decida.
Esos son pues los dos caminos: o bien ser bañado en la luz interior o ser bañado en el amor interno. Y entonces estarás en el umbral, en los límites dónde la gracia empieza a ejercer su acción. Entra, y halla la fuente, o sal, y descubre al amado.
Recuerda esto también: si has de encontrar la fuente, entra. Si has de encontrar al amado, sal. Para buscar las cosas, has de salir; para buscar al amado, también has de salir. La actitud es distinta, pero el movimiento es el mismo. Encontrar al amado quiere decir descubrir Eso en todo lo que te encuentras. Sal y sigue indagando y llegará un momento en que nada queda excepto tu amado. Entonces eres bañado en amor, y éste será el resultado.
O, entra. Si te desplazas hacia adentro puedes descartar hasta la palabra Dios. En los viejos textos de yoga, no se menciona a Dios en absoluto. E incluso en los textos más modernos, se menciona a Dios sólo como medio. Para alcanzar Eso, Dios es mencionado como medio. Y puedes descartarlo; es prescindible.
Por eso un Buda puede culminar sin ningún concepto de Dios, un Mahavira puede llegar sin ningún concepto de Dios, pero una Meera no puede llegar sin concepto de Dios. Un Chaitanya no puede llegar, porque Dios no es algo prescindible si tu camino es el del amor, porque entonces ¿dónde encontrarás al amado?
Pero, ¡muévete! No permanezcas estático en la vida. ¡Ve hacia la luz o hacia el amor!

jueves, 21 de agosto de 2008

El Amor. Osho/ Vida, Amor, Risa

Osho habla del amor :

1.-El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del amor que el momento llega.
Un hombre sin amor nunca conocerá qué música ha estado llevando dentro de su corazón. Es sólo a través del amor que la música comienza a tomar vida, se despierta y deja de ser un potencial para convertirse en realidad.
2.-Preguntas: "¿Qué es amor?" Es una profunda necesidad de ser uno con el todo, una profunda necesidad de disolver en una unidad el tú y el yo. El amor es así porque estamos separados de nuestra propia fuente. De esa separación surge el deseo de volver al Todo y de unificarse con El. 3.-Tu ego se ha convertido en una barrera entre tú y tu tierra: el Todo. El hombre se asfixia, no puede respirar, ha perdido sus raíces. Ya no es alimentado. El amor es un deseo de nutrición; el amor es enraizarse en la existencia .
4.-El amor en uno mismo es valioso: no tiene ningún propósito, no tiene ningún fin.
Tiene una inmensa significación; una gran alegría; un éxtasis en sí mismo, pero estos no son fines. El amor no es un negocio donde importan los propósitos, las metas. Siempre hay una cierta locura en el amor.... El amor no tiene razón alguna. Simplemente puedes decir : "No sé . Todo lo que sé es que amar es experimentar el espacio más hermosos dentro de uno mismo." Pero eso no es un propósito. Ese espacio no es mental. Ese espacio no puede ser convertido en una comodidad. Este espacie es como un capullo de rosa con una gota de rocío sobre sí brillando como una perla. Y con la primera brisa de la mañana y al sol, el capullo está bailando.
El amor es la danza de tu vida.
5.- Amor es el encuentro, el encuentro orgásmico de la vida y la muerte .... Para alcanzarlo, hay cuatro pasos que deben recordarse.
El primero: estar aquí y ahora, porque el amor sólo es posible en el "aquí-ahora". No puedes amar en el pasado.
El segundo paso hacia el amor es: aprende a transformar tus venenos en miel...
El tercer paso hacia el amor es compartir tus cosas positivas, compartir tu vida, compartir todo lo que tengas. Todo lo bello que tengas, no lo escondas.
Y la cuarta: sé la nada. Una vez que comienzas a pensar que eres alguien, te estancas. Entonces el amor no fluye. El amor sólo fluye de alguien que no es nadie. El amor mora sólo en la nada.
Cuando estás vacío, hay amor.
Cuando estás lleno de ego, el amor desaparece.
El amor y el ego no pueden converger.
6.-Es muy fácil amar a la gente en lo abstracto, el verdadero problema surge en lo concreto. Y recuérdalo, si no amas a los seres humanos concretos, reales, seres humanos, todo tu amor por los árboles y los pájaros es falso, pura habladuría.
7.-El amor es una flor muy frágil. Tiene que ser protegido, tiene que ser reforzado, tiene que ser regado; sólo entonces se fortalece.
8.-Ama como algo natural, tal y como respiras. Y cuando ames a alguien, no empieces a exigir; si no desde el principio mismo estarás cerrando las puertas. No tengas ninguna expectativa. Si algo aparece en tu camino, siente gratitud. Si nada viene, no es necesario que venga, no lo necesitas, no puedes mantener esa expectativa. 8.- El amor no es un negocio, así que deja de tratarlo como tal. Sino, malograrás tu vida, el amor y todo lo que hay de hermoso en ello, porque todo lo que es bello no es en absoluto negociable. El negocio es la cosa más fea del mundo, un mal necesario. Pero la existencia no sabe acerca de negocios. Los árboles florecen, no es un negocio; las estrellas brillan, no es un negocio y no tienes que pagar por ello y nadie te exige nada. Un pájaro viene y se posa en tu puerta, te canta una canción y no te pide un certificado o algo así. Ha cantado su canción y luego, muy contento se va volando, sin dejar huellas. Así es como el amor crece. Da y no esperes a ver cuánto puedes conseguir.
9.-Conviértete en un individuo, eso es lo primero. Lo segundo: no esperes perfección, no pidas y no exijas. Ama a la gente común. No hay nada de malo en la gente común. La gente común es extraordinaria ¡Cada ser humano es tan único!
Ten respeto por ese ser único.
Tercero: da y da sin ninguna condición, y sabrás qué es el amor. No lo puedo definir. Puedo enseñarte la forma en que crece. Te puedo enseñar cómo plantar un rosal, cómo regarlo, cómo fertilizarlo, cómo protegerlo. Luego un día, inesperadamente, aparece la rosa, y tu casa se llena de fragancia. Así es como ocurre el amor.
10.-La palabra "amor" puede tener dos significados absolutamente diferentes; no sólo diferentes, sino diametralmente opuestos. Un significado, es el amor como relación de pareja; el otro es el amor como un estado del ser.
En el momento en que el amor se vuelve una relación de pareja, se convierte en esclavitud, porque hay expectativas, hay exigencias y hay frustraciones, y un esfuerzo de ambos lados para dominar. Se convierte en una lucha por el poder....
.... el amor como un estado del ser es una palabra totalmente diferente. Significa que tú simplemente amas; no estás estableciendo una relación de pareja. Tu amor es como la fragancia de una flor. No crea una relación; no te pide que seas de una forma determinada, que te comportes de cierta manera, que actúes de cierta forma. No exige nada. Simplemente comparte. Y en este compartir, tampoco existe el deseo de recibir una recompensa. El mismo compartir es la recompensa.
Cuando el amor se convierte para ti en una fragancia, tiene una tremenda belleza y posee algo que está muy por encima de la mal llamada humanidad. Tiene algo de divino.
11.- Quiero que sepas que el amor llega de improviso. No como una consecuencia de algún esfuerzo de tu parte, sino como un regalo de la naturaleza. En ese momento no lo hubieras aceptado si hubieses estado preocupado porque algún día, de pronto, pudiera terminar. Así como viene se va.
Pero no hay necesidad de preocuparse, porque si una flor se ha desvanecido, otras flores llegarán. Las flores siempre seguirán naciendo, pero no te aferres a una flor, de lo contrario, pronto te encontrarás aferrado a una flor muerta. Y esa es la realidad: la gente se aferra a un amor muerto, que alguna vez estuvo vivo.
12.- Si tienes algo, algo que te proporciona alegría, paz, éxtasis, compártelo. Y recuerda que cuando compartes hay un motivo. No te estoy diciendo que por compartir llegarás al cielo. No te estoy dando meta alguna.
Te estoy diciendo, que con sólo compartir estarás tremendamente satisfecho. En el compartir mismo está la satisfacción, no hay ninguna meta; no está orientado hacia ningún fin. Es un fin en sí mismo.
13.-Cuando no tienes amor, le pides al otro que te lo dé. Eres un mendigo. Y el otro te está pidiendo que se lo des a él o a ella. Ahora bien, dos mendigos extendiendo sus manos uno al otro y ambos con la esperanza de que el otro lo tenga... Naturalmente ambos se sienten derrotados y ambos se sienten engañados.
Esta es la paradoja: aquellos que se enamoran no tienen amor, por eso se enamoran. Y porque no tienen amor, no pueden darlo. Y algo más : una persona inmadura sólo se enamora de otra persona inmadura, porque sólo ellas pueden comprender el lenguaje de la otra. Una persona madura ama a una persona madura. Una persona inmadura ama a una persona inmadura.
El problema básico del amor es madurar primero, entonces encontrarás una pareja madura; entonces la gente inmadura no te atraerá para nada. Es sencillamente así.
14.- ...cuando dos personas maduras están enamoradas, ocurre una de las más grandes paradojas de la vida, uno de los fenómenos más bellos: están juntos y sin embargo tremendamente solos; están tan unidos que casi son uno. Pero su unión no destruye su individualidad, de hecho, la realza: se vuelven más individuos. Dos personas maduras enamoradas se ayudan mutuamente a ser más libres.
15.- Yo te amo. No puedo evitarlo. No es cuestión de que pueda amarte o no, simplemente te amo. Si no estuvieses aquí, este auditorio estaría lleno de mi amor, no habría ninguna diferencia. Estos árboles todavía recibirían mi amor, estos pájaros lo seguirían recibiendo. E incluso si todos los árboles y los pájaros desaparecieran, eso no haría ninguna diferencia: el amor seguiría fluyendo. El amor es, así que el amor fluye.
16.- Así como la luz rodea a la llama, el amor te rodea. Tú eres amoroso, eres amor.
Entonces tiene eternidad. No está dirigido a nadie. Cualquiera que se acerque beberá de él. Cualquiera que se acerque a ti estará encantado con él, enriquecido por él. Un árbol, una roca, una persona, un animal, no importa. Incluso si estás sentado, solo... Buda, solo, sentado bajo su árbol está irradiando amor. El amor está constantemente lloviendo a su alrededor. Eso es eterno y ése es el verdadero anhelo del corazón.

miércoles, 20 de agosto de 2008

El arte de Escuchar ( La Alquimia Suprema, Vol 1)

Osho, ayer explicaste los tres modos de escuchar: primero, el escuchar a través del intelecto; segundo, escuchar a través de la emoción, la simpatía y el amor; y tercero, mediante la totalidad del ser, mediante la fe. Considerando las dos primeras clases de escucha, ¿cómo puede uno alcanzar el tercer tipo de escucha, esto es, mediante la totalidad del ser, mediante la fe? Y ¿están el intelecto y las emociones incluidas e implícitas en el tercer tipo de escucha?

La escucha intelectual significa que cuando estás escuchando, simultáneamente estas argumentando en tu interior. Tiene lugar un constante debate. Te digo algo, tú estás escuchando y dentro se desarrolla constantemente un debate: sobre si esto es correcto o no. Comparas con tus propios conceptos, con tu ideología, con tu sistema. Así que, constantemente, mientras me escuchas, so-pesas si confirmo tus ideas o no, si estoy de acuerdo contigo o no, si lo aceptas o no, si te convenzo o no. ¿Cómo es posible que se de el escuchar de este modo? Estás demasiado lleno de ti mismo, por eso es milagroso que dentro de esta constante agitación seas capaz de escuchar algo. E incluso entonces, sea lo que sea que oyeres no será lo que he dicho. No puede serlo, porque cuando la mente está llena de sus propias ideas, colorea todo lo que le llega. Oye, no lo que se le está diciendo sino lo que quiere oír. Escoge, descarta, interpreta, y sólo entonces algo penetra, pero tiene ya una forma distinta. Esto es lo que quiero decir con el escuchar desde el intelecto.
Si quieres profundizar en lo que se dice, esta agitación interior ha de cesar. ¡Debe cesar! ¡No debe continuar! De otro modo, tú lo interpretas a tu estilo y estás destruyendo a cada momento la posibilidad de que algo te pueda suceder. Tú puedes perdértelo, y todo el mundo se lo está perdiendo.
Vivimos encerrados en nuestras mentes y llevamos este encapsulamiento dondequiera que vayamos. Veamos lo que veamos, oigamos lo que oigamos, suceda lo que suceda, nunca es transmitido a la consciencia interior directamente. La mente permanece como barrera entremedio, siempre confundiendo.
Uno debe darse cuenta de esto. Es lo primero para poder profundizar. Esto es lo primero para pasar al segundo estado de escucha: ser conscientes de lo que tu mente te está haciendo. Se entromete. Vayas dónde vayas, va antes que tú. No es como una sombra que te sigue. Tú te vuelves su sombra. Se pone en movimiento, y tú la has de seguir. Va delante tuyo y lo colorea todo. Por eso nunca estás en contacto con la «facticidad» de algo. La mente crea ficción.
Deberías darte cuenta de este fenómeno, de lo que la mente está haciendo. Pero no lo haces, porque estamos identificados con la mente, nunca creemos que la mente está haciendo algo. Cuando digo algo y no encaja totalmente con tus ideas, nunca piensas que sea la mente la que no encaja con lo que digo. Piensas, «No, no me convence». No tienes una distancia entre tú y tu mente. Estás identificado; ese es el verdadero problema. Así es como la mente puede engañarte.
Te identificas con una idea o con un proceso mental. Y es extraño, porque tan sólo dos días antes ese pensamiento no era tuyo. Lo oíste en algún lado, ahora lo has absorbido y se ha vuelto tuyo. Y ahora este pensamiento te dirá: «No, esto no es lo correcto porque no encaja conmigo». No percibirás la diferencia de que es la mente la que está hablando, de que es la memoria la que está hablando, de que es el mecanismo el que está hablando. No sentirás que «Debo permanecer distante».
Incluso si tienes que comparar, si tienes que juzgar, debes permanecer distante, separado de tu memoria, de tu mente, de tu pasado. Pero hay una identificación sutil: «Mi mente soy yo». Por eso digo : «Soy un comunista» o «Soy católico» o «Soy hindú». Nunca digo: «Mi mente se ha desarrollado de tal forma que mi mente es hindú». Este es el hecho: tú no eres hindú. ¿Cómo puedes ser tú un hindú? Sólo la mente lo es. Si tú fueras hindú no existiría posibilidad alguna de transformación.
La mente puede ser cambiada y tú debes ser capaz de cambiarla. Si te identificas con ella, pierdes tu libertad. La mayor libertad es liberarte de tu propia mente. Lo más grande, lo digo: liberarte de tu propia mente. Porque es una dependencia sutil, tan profunda que nunca percibes que es una dependencia. La prisión misma se vuelve tu casa.
Mantente constantemente alerta sabiendo que tu mente no es tu consciencia. Y cuando más consciente seas, más percibirás que la consciencia es algo totalmente distinto. Consciencia es la energía; mente es sólo el contenido de ideas. ¡Sé su amo! No le permitas que se vuelva ella el amo, no le permitas que te dirija en todo. Haz que te siga, úsala, pero no seas usado por ella. Es un instrumento, pero nos identificamos con este instrumento. ¿Mmm? Rompe la identificación. Recuerda que tú no eres la mente.
Pero en realidad la gente llamada religiosa siempre recuerda: «No somos el cuerpo». Nunca recuerdan. «No somos la mente». Y el cuerpo no constituye esclavitud ninguna. ¡La mente es la esclavitud! ¡Tu cuerpo no es una esclavitud en absoluto! Tu mente lo es. Y, en verdad, tu cuerpo proviene de la naturaleza, de lo Divino, y tu mente proviene de la sociedad. Por eso el cuerpo posee una belleza, pero nunca la mente. La mente siempre es algo feo. Es una cosa cultivada, un falso montaje. El cuerpo constituye una dimensión maravillosa. Y si puedes desprenderte de la mente, no percibirás conflicto alguno con el cuerpo. El cuerpo se transforma en una puerta hacia algo más grande, hacia la expansión infinita. No hay nada desagradable en el cuerpo, ¿mmm?, es un florecimiento natural. Pero la gente llamada reli-giosa está siempre en contra del cuerpo y a favor de la mente. ¡Y han creado tanto revuelo! ¡Han creado tanta confusión! Y han destruido toda sensibilidad, porque el cuerpo es la fuente de toda sensibilidad. Si decides empezar a ir en contra del cuerpo, te vuelves un insensato.
La mente es sólo una acumulación de conocimiento del pasado, de información, de experiencias. Es sólo un ordenador. Estamos identificados con él. Uno es cristiano, uno es hindú, uno es comunista, uno es católico, uno es esto y lo otro, pero nunca se es uno mismo, siempre identificándote con algo, de alguna manera. Recuerda esto: mantente alerta y crea una distancia entre tú y tu mente. Nunca crees distancia entre tú y tu cuerpo. ¡Crea una distancia entre tú y tu mente! Te sentirás más vivo, más como un niño, más inocente y más consciente.
Por eso lo primero es crear una distancia, esto es, no identificarse. Recuerda que no eres la mente y entonces el primer tipo de escucha cambiará hacia el segundo.
El segundo es emocional, compasivo, profundamente sentido. Es una actitud amorosa. Estás escuchando música u observando una danza; no te acuerdes del intelecto, empiezas a participar. Cuando estás viendo una danza, tus pies comienzan a participar; cuando escuchas música, tus manos empiezan a participar, empiezas a volverte parte de ella. Este es un modo de escuchar desde el sentimiento; más profundo que el intelecto. Por eso es porque, siempre que eres capaz de escuchar con tu corazón y sentimientos, te sientes dichoso, te sientes transportado a algún lugar. No estás en este mundo. En realidad, estás en este mundo, pero sientes que no estás en este mundo. ¿Por qué? Porque no perteneces al mundo del intelecto. Se abre una dimensión distinta, empiezas a estar activamente en ella.
El intelecto es siempre un observador desde afuera, nunca desde dentro. Por eso, cuanto más crece lo intelectual en el mundo, más nos volvemos pasivos observadores. En todo. No bailarás, verás a otros bailar. Si esto sigue así como va ahora, día a día, pronto no vas a estar haciendo nada. Tan sólo observarás a los demás hacer. Esto se hará posible algún día: no amarás. Se ha vuelto realidad, ahora. Observas a los demás como aman. ¿Qué es lo que estás viendo en una película? ¡A los otros amándose! Eres tan sólo un observador. Un observador pasivo, muerto. Contem-plas cómo juegan los demás. Observas a los demás como cantan, cómo bailan.
En alguna parte un personaje de Camus dice: «El amar no es para mí. Mis sirvientes lo harán». ¡Amar! ¡Un hombre realmente rico! Incluso el amor ha de ser hecho por sus sirvientes. ¿Por qué debería él de hacerlo? La lógica es la misma. Si los sirvientes pueden interpretar la música por ti, si tus sirvientes pueden orar por ti, ¿porqué no amar? Un sirviente está rindiendo culto en tu lugar en el templo, así qué ¿porqué no amar? Si un sirviente puede ser empleado entre tú y lo Divino, ¿porqué no entre tú y tu amado o tu amante? ¿Qué hay de malo en ello? La lógica es la misma. Y, verdaderamente, pronto los que sean ricos dejarán de hacer el amor por sí mismos, porque sus sirvientes pueden hacerlo. Sólo los pobres tendrán que hacer el amor por sí mismos y se sentirán desgraciados por ello. Todo puede ser delegado. Puedes mante-nerte sólo como observador, porque el intelecto es básicamente un observador, nunca un participante. Si creamos un mundo en torno al intelecto, esto es lo que va a ocurrir.
El segundo centro está más implicado. Empiezas a participar. Te digo que comprenderás más si comienzas a participar porque en el instante en el que te mueves con el sentir, tu mente está abierta. Más abierta que cuando estás en constante disputa. Está abierta, receptiva, invitando.
Así es cómo uno puede escuchar a través del sentimiento. Pero hay todavía algo más profundo que el sentimiento y a esa profundidad yo la llamo escucha total. Con todo tu ser, porque el sentimiento es, de nuevo, una parte. El intelecto es una parte, el sentimiento es otra parte, la fuente de acción es otra. Hay muchos componentes en tu existencia, en tu ser. Puedes escuchar con el sentimiento mejor que con el intelecto, pero aún sigue siendo sólo con una parte. Y cuando escuchas con tu sentimiento, el intelecto se va a dormir, pues en caso contrario molestará. ¡Se va a dormir!
El tercero es la escucha total, sin apenas participar en ello, sino siendo uno con ello. Un modo es contemplar la danza con el intelecto; otro es sentir la danza y empezar a participar en ella. Sentado en tu asiento, el danzador danza. Comienzas a participar, empiezas a llevar el ritmo. Y el tercero es volverse la danza misma. No el danzador, sino la danza. La totalidad del ser está implicada. No estás afuera siquiera para percibirlo: ¡Tú eres ello!
Así que recuerda que el conocimiento más profundo es posible sólo cuando te vuelves uno con algo. Mediante la fe.
¿Cómo llegar a ello? Sé consciente de tu intelecto, desiden-tifícate de la mente. Luego viene el segundo: el sentir. Sé consciente de que el sentimiento es sólo una parte y todo tu ser yace muerto. La totalidad no está ahí, así que trae la totalidad a ello. Cuando la totalidad se hace presente no es que se reniegue del intelecto o que se reniegue del sentimiento. Ellos están ahí, pero ahora están sumidos en una diferente armonía. No se niega nada. Todo está ahí, pero ahora según un esquema distinto. Todo el ser participa, está en ello, se ha vuelto ello.
Por eso, cuando escuchas, hazlo como si te hubieras conver-tido en el escuchar en sí. Cuando digo algo, déjalo que penetre en ti sin lucha, sin emotividad, sino de un modo total. ¡Sé ello! Déjalo que entre. ¡Que vibre, sin resistencia, sin sentimiento, pero con plenitud! Experiméntalo y comenzarás a vivir una nueva dimen-sión de la escucha. Y esto no sólo es válido para el acto de escuchar: lo es para todo. Puedes comer así, puedes caminar así, puedes dormir así, puedes vivir así.
Kabir envió a su hijo Kamal al campo cierto día. Las vacas de Kabir no tenían de qué comer, así que envía a su hijo al campo a cortar un poco de hierba. Kamal se va y no vuelve. Llega la tarde y llega la noche y Kabir aguarda y las vacas están hambrientas. ¿Dónde se ha ido Kamal? Entonces Kabir decide ir a buscarle.
Kamal está en un campo de hierba. El sol se está poniendo, el viento sopla, la hierba ondula como las olas, y Kamal está ahí cimbreándose con la hierba. Todo el día se lo ha pasado así, y Kabir llega y le dice, «¿Te has vuelto loco Kamal? ¿Qué es lo que haces?»
De repente Kamal es traído de vuelta a un mundo diferente y dice, «¡Oh! Olvidé qué soy Kamal. Me volví como la hierba. ¡Dejé de ser! ¡Me volví hierba! Me moví con ella, bailé con ella y olvidé el porqué había venido aquí. Dímelo ahora, ¿a qué vine?»
Kabir le dice, «¡A cortar hierba!»
Entonces Kamal se ríe y le contesta, «¿Cómo puede uno cortarse a sí mismo? Hoy no es posible. Volveré otra vez y lo probaré, pero no puedo prometerte nada porque he conocido una dimensión distinta. Un mundo diferente se ha abierto ante mí».
Kabir, desde este día, llamó a su hijo, Kamal. Kamal significa «un milagro».
¡Este es el milagro! Si puedes absorberte totalmente en algo, el milagro sucede. Y esto no sólo es aplicable al acto de escuchar, es aplicable a todo. ¡Sé total! ¡Muévete totalmente! No te dividas. Nunca te dividas. Cualquier división es un desperdicio de energía, cualquier división es suicida. ¡No dividas! Si amas, ama totalmente, no te contengas. Si escuchas, escucha totalmente, no retengas nada. Tan sólo muévete íntegramente.
Sólo este movimiento total puede llevarte a una vivencia en dónde no se puede encontrar al ego. Puede ser hallado con el intelecto, puede ser hallado con el sentimiento, pero nunca con todo tu ser. Puede encontrase con el intelecto porque el intelecto no tiene un centro propio. No permitirá al centro de la totalidad que entre en escena, por eso el intelecto ha de crear su propio centro. Se convierte en el ego. El sentimiento no permitirá lo total; de este modo el sentimiento tiene su propio centro: se convierte en el ego.
Por eso es que los hombres y las mujeres tienen distintos tipos de egos, porque el ego del hombre está centrado en el intelecto y el ego de la mujer está centrado en el sentimiento. Tienen distintas calidades de ego. Por eso un hombre no puede entender nunca a una mujer y una mujer nunca puede entender a un hombre. Tienen distintas clases de centro y diferentes lenguajes.
Cuando el intelecto dice sí, quiere decir sí. Cuando lo emocional dice sí, no implica necesariamente que quiera decir sí. Cuando lo emocional dice no, puede significar que sí, puede que sea tan sólo una invitación para que sea persuadida un poco más. Si tomas lo que dice una mujer literalmente, estarás en dificul-tades, porque su palabra no es una aseveración de tipo intelectual. Tiene un modo distinto de actuar, una cualidad distinta. El intelecto posee un ego directo, matemático. Puedes comprenderlo fácilmente. Por eso el entender a un hombre no es algo difícil porque su lógica es directa: dos y dos son cuatro. Comprender a una mujer es diferente porque su lógica no va en línea recta. Se mueve en círculos de modo que dos y dos nunca hacen cuatro. Pueden ser igual a cualquier cosa, pero nunca cuatro. Su lógica se mueve circularmente. Lo emocional se mueve en círculo. La lógica y el intelecto se mueven en línea recta.
Cuando algo se mueve en círculo nunca puedes tener certeza sobre lo que significa porque puede significar lo contrario. En poco tiempo se habrá desplazado sobre el círculo y será lo opuesto de su propia aseveración. Así que con una mujer uno tiene que ser consciente no de lo que ella dice, sino de lo que quiere decir. Lo que diga no tiene mucha importancia. Lo que quiere decir sí la tiene. Y su significado es a veces muy diferente.
Por eso siempre ha ocurrido que las personas muy intelectuales nunca han estado muy a gusto con sus esposas. ¡Nunca! Sócrates, un hombre muy inteligente, un genio intelectual, conocía todos los rincones de la lógica, pero nunca se encontró a gusto con su mujer, Xantipe. ¡Nunca! No era capaz de comprender lo que ella le decía. O sea, entendía lo que le decía, pero no comprendía nunca lo que quería decir con ello. El era tan lógico que siempre la malinterpretaba. El era directo, seguía una línea y ella se movía en círculos.
El intelecto tiene su propio ego: directo, en línea. Lo emocional tiene su propio ego: circular. Ambos poseen egos. Pero lo total no tiene ego. Lo total posee individualidad. Por eso cuando alcanzas la totalidad, no eres ni hombre ni mujer. Eres ambos y no eres ninguno. Trasciendes y abarcas ambos. Esto es lo que quiere decir Ardhanarishvar: medio hombre y medio mujer. En el interior sucede una profunda comunión. Te vuelves total, uno, sin división.
Una cosa debes saber: esto no es algo fijo. Cuando digo que el hombre posee un ego intelectual, no es una afirmación absoluta. En algunos momentos puede volver al ego emocional. En algunos momentos una mujer puede tener un ego intelectual. Y entonces las cosas se complican. Cuando un hombre se halla en dificultades, regresa al ego emocional. Empezará a llorar y hablará en un modo que le es incomprensible. Y más tarde dirá: «¡No puedo explicar lo que me pasó! A pesar de mí mismo, comencé a llorar, comencé a actuar de una forma en la que no debería haber actuado». Un hombre muy fuerte, en una situación especial, puede empezar a comportarse de un modo muy emocional. Y una mujer muy emocional puede, en una situación particular, comportarse de una forma masculina. En un contexto distinto el ego puede cambiar desde un centro a otro. Esto crea más complicaciones, pero uno ha de ser consciente.
Tanto con el sentimiento como con el intelecto, el ego está presente. Sólo con la totalidad el ego está ausente. Por eso te doy un criterio: Si tú estás presente y no sientes «yo» alguno, eres total. Estás sentado aquí: escuchando como si no tuvieras «yo». Los oídos están ahí, el escuchar está ahí, tu conciencia está ahí, pero sin «yo». Entonces eres total. ¡Cómo puedes estar dividido sin «yo»? Sin ego, ¿cómo puedes estar dividido? El ego es la división.
Y así como te dije que hay muchas personalidades, hay muchos egos. Cada centro tiene su propio ego. El intelecto tiene el suyo propio. La emoción tiene el suyo propio. El centro sexual tiene su propio ego, su propio «yo». Si profundizas en la bio-estructura del cuerpo, cada célula tiene su propio ego. Esa es la división. Si careces de ego, si tan sólo estás, sin sentimiento de «yo», entonces eres total. Y en ese ser total, incluso si por un sólo instante eres total, serás Despertado súbitamente. ¡Y en este estado cualquier cosa puede Despertarte, cualquier cosa!
Una monja zen estaba transportando una vasija con agua. Durante treinta años vivió en el monasterio, trabajando sin descanso, meditando, esforzándose en alcanzar la serenidad, en alcanzar un estado dónde la Verdad pudiera reflejarse. Pero ésta no había venido.
De repente, la vasija cae al suelo y se rompe hecha añicos. Ella permanece inmóvil, como aniquilada, y el agua se desparrama, y ella ha Despertado. De repente alcanza la Iluminación. Corre, baila, va al templo. Su Maestro acude, toca sus pies y le dice, «Ahora eres un Buda: has llegado».
Pero la monja pregunta, «Dime, ¿cómo ocurrió? Lo intenté de todas las formas, continuamente durante treinta años y no sucedió. Y esta mañana decidí que era talmente un absurdo y que no sucedería, así que abandone todo esfuerzo. Así qué ¿ porqué, en este día, ha sucedido?»
El Maestro le contesta, «Porque por primera vez fuiste total y sin ego. El esfuerzo crea ego. El mismo esforzarse era la barrera. Ahora, sin ningún esfuerzo, sin motivo, sin ambición alguna, estabas llevando esta vasija con agua y. .. de repente la vasija cae -¡bang! - la vasija ha caído y se ha roto, y en un instante te vuelves consciente, sin ego. Y el mismo escuchar cómo la vasija se rompe, la rotura, el ruido, el fluir del agua, y tú sin ego, escuchando totalmente: la cosa ha sucedido».
Así que cuándo digo escucha totalmente, quiero decir esto.